No te fíes de quien te sonría [Priv.]
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Re: No te fíes de quien te sonría [Priv.]
Más o menos tenía una idea de que no iba a pasar nada bueno cuando su cabeza siguiera la dirección en la cual apuntaba su dedo y se diera cuenta de lo que realmente estaba pasando. Y lo peor era que no podía adivinar cómo iba a reaccionar, cuando en cualquier otra situación con cualquier otra persona lo hubiera hecho. Quizá habría una cachetada, pensaba que lo más probable era que se cubriese y se excusara para ir al baño, pero cuando la joven levantó la cabeza mirándolo inexpresivamente. Tal vez no se había dado cuenta aun, por lo que si jugaba bien sus cartas podría seguir con la conversación sin que nada hubiera pasado en primer lugar. Sin embargo, aquella efímera calma sólo vaticinaba algo peor y Vincent se dio cuenta de ello cuando sus mejillas se volvieron completamente rojas. Cuando se lanzó hacia atrás el primer impulso del chico fue tirar su cuerpo hacia adelante para evitar que se cayera de espaldas, pero las piernas que se movían y la vista de su ropa interior eran distracción suficiente como para que quedara con las manos levantadas tratando de hacer algo cuando su mente le enviaba mensajes muy cuestinables y aquella vista no le dejaba concentrarse adecuadamente.
Por suerte, lo que lo volvió de vuelta a la realidad fue el grito que pegó la chica. En un principio no se dio cuenta de lo importante que fue oir por primera vez la voz de alguien que creía muda, pero cuando Amy se apresuró por meterse debajo de la mesa para esconder su vergüenza, Vincent se sobresaltó, moviéndose hacia atrás. Si antes estaba sonrojado, ahora necesitaría una nueva palabra para describir el estado de sus mejillas al encontrarse con la mitad de la chica desunda, aquella mitad que no debía ver. Las cosas habían dado un giro más bien cómico, pero dentro del cuerpo del francés el fuego que antes estaba controlado rugía por despertar. Aunque, como antes, las palabras de su acompañante fueron como un valde de agua, ahora dándose cuenta del hecho de que la chica hablaba. Abriendo los ojos, sacudió su cabeza, tratando de no ver demasiado lo que no debía. A pesar de que era obvio que no era así.
-Y-yo... No quize... -empezó a hablar mientras completamente sonrojado se acomodaba arrodillándose por encima de la chica, a la altura de sus rodillas, haciendo que las inmóviles piernas de Amy pasaron por en medio de las suyas- P-por favor, no te muevas... -murmuró con una voz casi insostenible de la vergüenza y la exitación que invadían su cuerpo por lo que estaba a punto de hacer.
En el poco tiempo que se mantuvo parado, resolvió que la mejor opción era volverle a colocar el vestido en su lugar por cuenta propia. Era eso o decirle a la chica que le estaba mostrando a un extraño lo que no debía. Y, visto como reaccionó por el simple asomo de la auroela de su seno, temió que al descubrir un hecho mucho más indecoroso, se muriera de vergüenza y nunca más le hablara. A parte que de la conmoción podría hacer un movimiento brusco y golpearse la cabeza con la mesa. Claramente, arreglarle él mismo el vestido tampoco era la mejor opción de todas, pero por la presión, el estado eufórica de su mente y el corto tiempo, no pudo pensar en otras posibles soluciones. De manera que se encontraba ahora en una posición muy... sospechosa, con sus manos indecisas que se acercaban con máxima cautela hacia la cintura de la chica.
-Por favor, no es lo que pueda parecer... -trató de excusarse antes de agarrar el vesitdo por la parte de su terminación y con un rápido movimiento volverlo a bajar hasta cubrir hasta donde alcanzara. Una vez finalizado aquel acto, y si no recibía una patada en su zona baja por si la chica se hubiera sorprendido y hubiera hecho algún movimiento con sus piernas, la agarraría con delicadeza de la cintura trayéndola hacia afuera, para que no estuviera más escondida. No era la mejor opción de todas, pero para esa altura los instintos y emociones de Vincent eran muy fuertes.
-No sabía que podíass hablar... -diría una vez el rostro de Amy no más tapada, con una cara completamente roja.
Por suerte, lo que lo volvió de vuelta a la realidad fue el grito que pegó la chica. En un principio no se dio cuenta de lo importante que fue oir por primera vez la voz de alguien que creía muda, pero cuando Amy se apresuró por meterse debajo de la mesa para esconder su vergüenza, Vincent se sobresaltó, moviéndose hacia atrás. Si antes estaba sonrojado, ahora necesitaría una nueva palabra para describir el estado de sus mejillas al encontrarse con la mitad de la chica desunda, aquella mitad que no debía ver. Las cosas habían dado un giro más bien cómico, pero dentro del cuerpo del francés el fuego que antes estaba controlado rugía por despertar. Aunque, como antes, las palabras de su acompañante fueron como un valde de agua, ahora dándose cuenta del hecho de que la chica hablaba. Abriendo los ojos, sacudió su cabeza, tratando de no ver demasiado lo que no debía. A pesar de que era obvio que no era así.
-Y-yo... No quize... -empezó a hablar mientras completamente sonrojado se acomodaba arrodillándose por encima de la chica, a la altura de sus rodillas, haciendo que las inmóviles piernas de Amy pasaron por en medio de las suyas- P-por favor, no te muevas... -murmuró con una voz casi insostenible de la vergüenza y la exitación que invadían su cuerpo por lo que estaba a punto de hacer.
En el poco tiempo que se mantuvo parado, resolvió que la mejor opción era volverle a colocar el vestido en su lugar por cuenta propia. Era eso o decirle a la chica que le estaba mostrando a un extraño lo que no debía. Y, visto como reaccionó por el simple asomo de la auroela de su seno, temió que al descubrir un hecho mucho más indecoroso, se muriera de vergüenza y nunca más le hablara. A parte que de la conmoción podría hacer un movimiento brusco y golpearse la cabeza con la mesa. Claramente, arreglarle él mismo el vestido tampoco era la mejor opción de todas, pero por la presión, el estado eufórica de su mente y el corto tiempo, no pudo pensar en otras posibles soluciones. De manera que se encontraba ahora en una posición muy... sospechosa, con sus manos indecisas que se acercaban con máxima cautela hacia la cintura de la chica.
-Por favor, no es lo que pueda parecer... -trató de excusarse antes de agarrar el vesitdo por la parte de su terminación y con un rápido movimiento volverlo a bajar hasta cubrir hasta donde alcanzara. Una vez finalizado aquel acto, y si no recibía una patada en su zona baja por si la chica se hubiera sorprendido y hubiera hecho algún movimiento con sus piernas, la agarraría con delicadeza de la cintura trayéndola hacia afuera, para que no estuviera más escondida. No era la mejor opción de todas, pero para esa altura los instintos y emociones de Vincent eran muy fuertes.
-No sabía que podíass hablar... -diría una vez el rostro de Amy no más tapada, con una cara completamente roja.

Vincent- Noble

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Fecha de inscripción: 27/07/2011
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Localización: Como persona, en donde esté mi cuerpo, como influencia, en todas partes.
Re: No te fíes de quien te sonría [Priv.]
Todo había sucedido en un sólo momento. Podía sentir cómo su respiración agitada le dificultaba que pudiera escuchar. Por ello ahora que estaba bajo la mesa, se mantenía todo lo inmóvil que su agitada respiración le permitía.
No entendía bien sobre temas sexuales, pero su padre siempre le había enseñado que esas partes de su cuerpo eran sagradas y que con ello, sólo una persona especial podría verlas o en su defecto, alguna amiga porqué al ser mujeres, la cosa era diferente y no había la misma posibilidad de un momento incómodo o no. Por ello, su reacción al mostrar una de sus partes sagradas por poco que fuera, fue de ese modo. El ocultarse en el lugar más oscuro que pudiera y así no pasar más vergüenza a pesar de que aún así, la sentía a flor de piel y era lo que no la dejaba mirarle.
Tragó saliva una vez sintió que comenzaba a hablar, descubriéndose un poco el ojo derecho, lo justo para poder ver que el ajeno se movía hasta ponerse sobre ella, algo que la distrajo hasta el punto de no darse cuenta de que su ropa interior estaba perfectamente a vista del ajeno. Mostrando la única tela que le separaba de ver su más íntimo secreto, remarcado por la ropa interior que se había ajustado más con sus movimientos.
Volvió a cubrirse el rostro, obedeciendo al chico y permaneciendo quieta. Miles de pensamientos pasaron con velocidad por su cabeza, y ninguno de ellos de una forma puritana, lo que le hacía apretarse los dedos al rostro y morderse ligeramente el labio por pensar todas esas cosas que jamás le habían pasado antes por la cabeza. ¿Qué ocurría? Sólo le había señalado una parte de su cuerpo y ahora se medio posaba encima de ella cómo para que todo ese cúmulo de pensamientos corrieran por su cabeza y la hicieran estremecer.
Cuando éste le acomodaba el vestido y sentía sus manos en su cintura una vez más, soltaba un leve gemido, apenas audible. Fue cómo una descarga eléctrica placentera que hizo que todo su cuerpo se contrajera y que por eso, no reaccionara de forma violenta cómo para subir la pierna y golpear en las partes bajas del chico.
A pesar de que ahora estaban cara a cara, los brazos de la chica seguían metidos bajo la mesa, esta vez estirados, su cuerpo seguía tenso y sus piernas, ahora temblorosas. Se relamió los labios y volteó ligeramente el rostro. Mirarle de tan cerca la ponía nerviosa.
-No... no me lo preguntó...-En parte era cierto, cuando ella escribió para él por primera vez, le decía que no hablaba, no que no supiera hacerlo. De todas formas no quería que el chico se sintiera engañado, por ello prosiguió.-Callándome, evito expresar mi dolor...-Tragó saliva. No quería decirle que había sido ella quien había descubierto a su madre fallecida en la bañera. El dolor de decirlo era demasiado, pero sabía y tenía claro que si el chico se lo preguntaba, ella respondería y no callaría. Ahora era ella quien le debía explicaciones, por ello, sólo se dedicaba a mirarle de reojo con los ojos entrecerrados y aún con un claro e intenso color carmesí en sus mejillas.
No entendía bien sobre temas sexuales, pero su padre siempre le había enseñado que esas partes de su cuerpo eran sagradas y que con ello, sólo una persona especial podría verlas o en su defecto, alguna amiga porqué al ser mujeres, la cosa era diferente y no había la misma posibilidad de un momento incómodo o no. Por ello, su reacción al mostrar una de sus partes sagradas por poco que fuera, fue de ese modo. El ocultarse en el lugar más oscuro que pudiera y así no pasar más vergüenza a pesar de que aún así, la sentía a flor de piel y era lo que no la dejaba mirarle.
Tragó saliva una vez sintió que comenzaba a hablar, descubriéndose un poco el ojo derecho, lo justo para poder ver que el ajeno se movía hasta ponerse sobre ella, algo que la distrajo hasta el punto de no darse cuenta de que su ropa interior estaba perfectamente a vista del ajeno. Mostrando la única tela que le separaba de ver su más íntimo secreto, remarcado por la ropa interior que se había ajustado más con sus movimientos.
Volvió a cubrirse el rostro, obedeciendo al chico y permaneciendo quieta. Miles de pensamientos pasaron con velocidad por su cabeza, y ninguno de ellos de una forma puritana, lo que le hacía apretarse los dedos al rostro y morderse ligeramente el labio por pensar todas esas cosas que jamás le habían pasado antes por la cabeza. ¿Qué ocurría? Sólo le había señalado una parte de su cuerpo y ahora se medio posaba encima de ella cómo para que todo ese cúmulo de pensamientos corrieran por su cabeza y la hicieran estremecer.
Cuando éste le acomodaba el vestido y sentía sus manos en su cintura una vez más, soltaba un leve gemido, apenas audible. Fue cómo una descarga eléctrica placentera que hizo que todo su cuerpo se contrajera y que por eso, no reaccionara de forma violenta cómo para subir la pierna y golpear en las partes bajas del chico.
A pesar de que ahora estaban cara a cara, los brazos de la chica seguían metidos bajo la mesa, esta vez estirados, su cuerpo seguía tenso y sus piernas, ahora temblorosas. Se relamió los labios y volteó ligeramente el rostro. Mirarle de tan cerca la ponía nerviosa.
-No... no me lo preguntó...-En parte era cierto, cuando ella escribió para él por primera vez, le decía que no hablaba, no que no supiera hacerlo. De todas formas no quería que el chico se sintiera engañado, por ello prosiguió.-Callándome, evito expresar mi dolor...-Tragó saliva. No quería decirle que había sido ella quien había descubierto a su madre fallecida en la bañera. El dolor de decirlo era demasiado, pero sabía y tenía claro que si el chico se lo preguntaba, ella respondería y no callaría. Ahora era ella quien le debía explicaciones, por ello, sólo se dedicaba a mirarle de reojo con los ojos entrecerrados y aún con un claro e intenso color carmesí en sus mejillas.

Amy Walker- Noble

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Fecha de inscripción: 19/08/2011
Re: No te fíes de quien te sonría [Priv.]
Era una situación que muchos encontrarían sospechosa, y ambos lo sabían. Vincent aun seguía posando sus manos sobre la cadera de Amy y en la posición en la que estaba, sobre ella, faltaría poco para que su cuerpo no aguantara y tuviera que reacomodarse. Ahora sus rostros estaban bastante cerca y los ojos del mucacho no podían dejar de ver el sonrojado rostro de la chica, aunque ésta estuviera tratando de no encontrar sus miradas.
-Pero privas al mundo de tu hermosa voz... -fueron sus suaves palabras mientras esbozaba una dulce sonrisa. No podía llegar a entender el dolor que debía sentir alguien para no tener que volver a hablar más. Ya había sufrido antes, y cosas muy malas, pero simplemente no quería verla sufrir o que estuviera en ese estado de tristeza. Mientras decía aquellas palabras, bajó un poco la su rostro, también claramente sonrojado y lentamente empezó a subir sus manos hasta llegar a sus hombros, acariciando todo su cuerpo, aunque fuera a través del vestido. A la vez que hacía eso, subía su mirada a la par que sus manos, hasta volverse a encontrar con la mirada de Amy.
No sabía bien por qué lo había hecho. Lo más probable era que a esas alturas su pasión interna fuera tan fuerte que no controlara completamente sus actos. Y se dio cuenta de ello. Avergonzado, ladeó su cabeza mientras apartaba sus manos del cuerpo de la chica para apoyarlas en el piso, a pocos centímetros.
-L-lo siento, no quize... -fueron sus tímidas palabras, apenas audibles. En su interior, un arduo conflicto estaba tomando lugar. Por un lado, su cuerpo le pedía a gritos el acariciarle, el besarla y poder sentir aquellos sensuales labios junto a los suyos; pero su lo poco que le quedaba de sentido común lo tiraba para atrás, trataba de detenerlo, de no cometer una locura. Sin embargo, sus instintos estaban ganando y no sabía cuánto más podía aguantar.
-...Quieres...? -no pudo ni siquiera terminar la frase, ni mirarla al querer decirla. Al igual que la acción anterior, la pregunta no salió de su cabeza, sino de su cuerpo.
-Pero privas al mundo de tu hermosa voz... -fueron sus suaves palabras mientras esbozaba una dulce sonrisa. No podía llegar a entender el dolor que debía sentir alguien para no tener que volver a hablar más. Ya había sufrido antes, y cosas muy malas, pero simplemente no quería verla sufrir o que estuviera en ese estado de tristeza. Mientras decía aquellas palabras, bajó un poco la su rostro, también claramente sonrojado y lentamente empezó a subir sus manos hasta llegar a sus hombros, acariciando todo su cuerpo, aunque fuera a través del vestido. A la vez que hacía eso, subía su mirada a la par que sus manos, hasta volverse a encontrar con la mirada de Amy.
No sabía bien por qué lo había hecho. Lo más probable era que a esas alturas su pasión interna fuera tan fuerte que no controlara completamente sus actos. Y se dio cuenta de ello. Avergonzado, ladeó su cabeza mientras apartaba sus manos del cuerpo de la chica para apoyarlas en el piso, a pocos centímetros.
-L-lo siento, no quize... -fueron sus tímidas palabras, apenas audibles. En su interior, un arduo conflicto estaba tomando lugar. Por un lado, su cuerpo le pedía a gritos el acariciarle, el besarla y poder sentir aquellos sensuales labios junto a los suyos; pero su lo poco que le quedaba de sentido común lo tiraba para atrás, trataba de detenerlo, de no cometer una locura. Sin embargo, sus instintos estaban ganando y no sabía cuánto más podía aguantar.
-...Quieres...? -no pudo ni siquiera terminar la frase, ni mirarla al querer decirla. Al igual que la acción anterior, la pregunta no salió de su cabeza, sino de su cuerpo.

Vincent- Noble

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Fecha de inscripción: 27/07/2011
Edad: 18
Localización: Como persona, en donde esté mi cuerpo, como influencia, en todas partes.
Re: No te fíes de quien te sonría [Priv.]
Sus suaves palabras la hicieron estremecer, algo que el chico habría podido notar sin problemas por la cercanía de ambos cuerpos. Sus ojos se cerraron y soltó un leve jadeo. No pensaba que tuviera una voz bonita ni tampoco que la gente pudiera echar de menos escucharla, pero no podía evitar creer en sus palabras. No podía evitar sentirse bien por ella. Al final sería cierto que a las mujeres se las conquistaban por palabras, algo por lo que se odió un momento, y sólo durante un momento, porqué su mente se volvió inmediatamente en blanco cuando el chico comenzó a acariciar su cuerpo.
Cerró sus ojos con fuerza y se mordió el labio inferior para no gemir. El chico estaba consiguiendo cosas inimaginables y tan sólo con rozar su piel. Podía sentir cómo un calambrazo placentero le recorría todo el cuerpo y se detenía justo en dónde empezaban sus piernas, para ser exactos, justo entre ellas, lo que hacía que también se apretara las piernas con cierta desesperación. Su cuerpo estaba en un punto que comenzaba a reaccionar por sí solo.
Suspiró, no sabía si de alivio o porqué el ajeno se había detenido, pero ya no sentía sus manos en su cuerpo y con eso, fue bastante para entreabrir los ojos y mirarle mientras bajaba las manos despacio, quitándolas de debajo de la mesa hasta dejar sus manos a cada lado de su cuerpo apoyadas en el suelo.
Imitaba al ajeno ladeando la cabeza. No había conseguido entender la pregunta que le hacía. Frunció el ceño por no conseguir entenderlo.
-¿Que-querer el qué?-Se sentía idiota por la pregunta, pero preguntar era de sabios y así seguía ella el dicho. Tragó saliva y no apartó su mirar del chico mientras esperaba una respuesta.
Cerró sus ojos con fuerza y se mordió el labio inferior para no gemir. El chico estaba consiguiendo cosas inimaginables y tan sólo con rozar su piel. Podía sentir cómo un calambrazo placentero le recorría todo el cuerpo y se detenía justo en dónde empezaban sus piernas, para ser exactos, justo entre ellas, lo que hacía que también se apretara las piernas con cierta desesperación. Su cuerpo estaba en un punto que comenzaba a reaccionar por sí solo.
Suspiró, no sabía si de alivio o porqué el ajeno se había detenido, pero ya no sentía sus manos en su cuerpo y con eso, fue bastante para entreabrir los ojos y mirarle mientras bajaba las manos despacio, quitándolas de debajo de la mesa hasta dejar sus manos a cada lado de su cuerpo apoyadas en el suelo.
Imitaba al ajeno ladeando la cabeza. No había conseguido entender la pregunta que le hacía. Frunció el ceño por no conseguir entenderlo.
-¿Que-querer el qué?-Se sentía idiota por la pregunta, pero preguntar era de sabios y así seguía ella el dicho. Tragó saliva y no apartó su mirar del chico mientras esperaba una respuesta.

Amy Walker- Noble

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Fecha de inscripción: 19/08/2011
Re: No te fíes de quien te sonría [Priv.]
Sus músculos estaban tensionados, al igual que su mente. En su interior, el fuego del deseo ardía ferozmente y en la cabeza del muchacho sólo una imagen se mostraba. Nunca había estado de tal forma en esas situaciones. Si fuera cualquier otra mujer, Vincent la hubiera seducido con bellas palabras y dulces caricias, pero Amy no era cualquier mujer. El francés la veía de una forma singular y por alguna razón no quería mandarse tan abruptamente. Sin embargo, sus instintos eran claros, y persistirían, hasta doblegarle la poca fuerza de voluntad que le restaba. El joven miraba más hacia abajo, a la altura de la pansa de la chica, para no encontrar sus miradas. Sus mejillas eran bañadas por el tibio color rojo. Escuchó la voz de ella y lentamente subió su mirada para contemplar el hermoso rostro de la chica.
Se acercó un poco más, sin decir palabra alguna, mientras sus orbes solo podían contemplarla. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, como para sentir su respiración y escuchar el latir de su corazón, cerró los ojos y posó sus labios sobre los de ella, para después besarla dulcemente. En ese estado, sus palabras serían torpes e insuficientes, por lo que era mejor que las acciones hablaran por él, y sí que lo hicieron. Si la chica aceptaba el beso por el tiempo suficiente, el joven apoyaría su antebrazo izquierdo en el suelo, haciendo que su zurda pasara por debajo de su cuerpo y con su diestra acariciaría la mejilla de Amy.
Se acercó un poco más, sin decir palabra alguna, mientras sus orbes solo podían contemplarla. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, como para sentir su respiración y escuchar el latir de su corazón, cerró los ojos y posó sus labios sobre los de ella, para después besarla dulcemente. En ese estado, sus palabras serían torpes e insuficientes, por lo que era mejor que las acciones hablaran por él, y sí que lo hicieron. Si la chica aceptaba el beso por el tiempo suficiente, el joven apoyaría su antebrazo izquierdo en el suelo, haciendo que su zurda pasara por debajo de su cuerpo y con su diestra acariciaría la mejilla de Amy.

Vincent- Noble

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Fecha de inscripción: 27/07/2011
Edad: 18
Localización: Como persona, en donde esté mi cuerpo, como influencia, en todas partes.
Re: No te fíes de quien te sonría [Priv.]
No entendía del todo la situación. Le parecía todo demasiado extraño y era quizás eso lo que no la dejaba ver las cosas con claridad. Ya que por culpa de eso, no sabía que se estaba dejando hacer por un desconocido y que aún así, no le importaba tampoco.
Cuando el chico se fue acercando a ella, sus instintos sólo le dijeron que cerrara los ojos, cosa que hizo apenas pudo sentir la respiración del chico sobre su rostro. ¿De veras lo haría? ¿Haría eso por lo que se conocieron a pesar de que fuera falso? sí. Era eso. Soltó algo similar a un bufido apenas pudo sentir los labios ajenos sobre los suyos y le costó unos segundos en poder reaccionar abriendo ligeramente los labios para atrapar el labio inferior del chico con los suyos. Sus caricias le reconfortaban al igual que estuviera agarrándola de aquel modo, por eso subió sus manos y las posó con delicadeza sobre las costillas del chico, agarrándole la camisa y aferrando sus manos a ella con fuerza.
Dulce, tierno, cálido y un poco picante. Su beso le transmitía mil y una emociones y estaba segura que para ser su primer beso, no hubiera podido haber uno mejor, no sólo por la situación, si no que también por la persona. Abrió un poco más los labios para soltar un leve jadeo, abrazando una de las piernas ajenas con las suyas, haciendo que de este modo e inconscientemente, el muslo ajeno quedara sobre su propia entrepierna y de igual manera, el suyo rozando la ajena. Cosa a la que en ese mismo momento no conseguía encontrarle maldad. Abrió uno de sus ojos ligeramente para comprobar que todo eso fuera real. Que realmente Vincent estuviera sobre ella besándola y acariciándola. Dejó la camisa ajena para rodearle con sus brazos en un cálido abrazo. Todo lo cálido y tierno que se puede dar en una situación así.
Trató de relamerse el labio inferior por nervios, y con ello, lamió los labios ajenos, haciendo que se apretara los ojos por la vergüenza y devolviera su lengua a su boca, temerosa de que el chico pudiera regañarla por tal acción.
Cuando el chico se fue acercando a ella, sus instintos sólo le dijeron que cerrara los ojos, cosa que hizo apenas pudo sentir la respiración del chico sobre su rostro. ¿De veras lo haría? ¿Haría eso por lo que se conocieron a pesar de que fuera falso? sí. Era eso. Soltó algo similar a un bufido apenas pudo sentir los labios ajenos sobre los suyos y le costó unos segundos en poder reaccionar abriendo ligeramente los labios para atrapar el labio inferior del chico con los suyos. Sus caricias le reconfortaban al igual que estuviera agarrándola de aquel modo, por eso subió sus manos y las posó con delicadeza sobre las costillas del chico, agarrándole la camisa y aferrando sus manos a ella con fuerza.
Dulce, tierno, cálido y un poco picante. Su beso le transmitía mil y una emociones y estaba segura que para ser su primer beso, no hubiera podido haber uno mejor, no sólo por la situación, si no que también por la persona. Abrió un poco más los labios para soltar un leve jadeo, abrazando una de las piernas ajenas con las suyas, haciendo que de este modo e inconscientemente, el muslo ajeno quedara sobre su propia entrepierna y de igual manera, el suyo rozando la ajena. Cosa a la que en ese mismo momento no conseguía encontrarle maldad. Abrió uno de sus ojos ligeramente para comprobar que todo eso fuera real. Que realmente Vincent estuviera sobre ella besándola y acariciándola. Dejó la camisa ajena para rodearle con sus brazos en un cálido abrazo. Todo lo cálido y tierno que se puede dar en una situación así.
Trató de relamerse el labio inferior por nervios, y con ello, lamió los labios ajenos, haciendo que se apretara los ojos por la vergüenza y devolviera su lengua a su boca, temerosa de que el chico pudiera regañarla por tal acción.

Amy Walker- Noble

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Fecha de inscripción: 19/08/2011
Re: No te fíes de quien te sonría [Priv.]
Aquel dulce beso fue una especie de liberación para el muchacho. Todo ese fuego que llevaba dentro de plasmó cuando sus labios se encontraron. Sus cuerpos estaban muy cerca, e incluso podía sentir el armonioso tintineo de su corazón. En otras palabras, estaba contento, feliz, estando allí con Amy en aquel restaurante, tirados en el piso y besándose. Al despertar aquella mañana, nunca se hubiera imaginado así, pero no importaba. Lo que importaba era el presente, y fue el mismo presente el que despertó miles de alarmas en su cabeza, cuando Amy movia sus piernas de una manera muy sensual y que, en cualquier hombre, despertaría descontrolados deseos e instintos. Pero Vincent, con un infinito esfuerzo, mantuvo la postura. Quería ir... despacio, y disfruta de aquella velada, y más cuando recibió el abrazo por parte de la chica.
Mientras sentía la tibia calidez del cuerpo de Amy, aprovechó para hacer que ambos rodaran hacia la izquierda, alejándose un poco de la mesa y ahora estar él boca abajo, y la chica encima suyo. Notó el toque de su lengua con su labio y su rápida retraída, por lo que separándose apenas un poco, terminó con el bello momento. La miraba con una sonrisa y, a la vez que le hubiera dad un besito rápido, le seguiría acariciando con su diestra la suave piel de su hermoso rostro, tirando suavemente el rubio y sedoso cabello hacia atrás, para que no cayera sobre el rostro del Vincent.
-Debo sentirme afortunado de oir tu bella voz, o siquiera de encontrarme con una chica tan linda... -dijo con su sonrisa, a la vez que con su mano izquierda, acariciaba la espalda, bajando por su cadera, pasando por su trasero hasta terminar en su muslo, justo donde terminaba el vestido y sus dedos hicieron contacto con su piel.
Mientras sentía la tibia calidez del cuerpo de Amy, aprovechó para hacer que ambos rodaran hacia la izquierda, alejándose un poco de la mesa y ahora estar él boca abajo, y la chica encima suyo. Notó el toque de su lengua con su labio y su rápida retraída, por lo que separándose apenas un poco, terminó con el bello momento. La miraba con una sonrisa y, a la vez que le hubiera dad un besito rápido, le seguiría acariciando con su diestra la suave piel de su hermoso rostro, tirando suavemente el rubio y sedoso cabello hacia atrás, para que no cayera sobre el rostro del Vincent.
-Debo sentirme afortunado de oir tu bella voz, o siquiera de encontrarme con una chica tan linda... -dijo con su sonrisa, a la vez que con su mano izquierda, acariciaba la espalda, bajando por su cadera, pasando por su trasero hasta terminar en su muslo, justo donde terminaba el vestido y sus dedos hicieron contacto con su piel.

Vincent- Noble

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Fecha de inscripción: 27/07/2011
Edad: 18
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Re: No te fíes de quien te sonría [Priv.]
En ese momento tan íntimo, dónde ambos se entregaban mutuamente uno al otro de una forma tierna, clara y sin maldad, fue cuando la joven se daba cuenta de sus actos. Su abrazo, la forma de entregarse a él, su respiración. Se sintió promiscua y se avergonzó de sí misma, ya que no pensaba que eso fuera acto que una señorita debiera hacer. Antes de poder detenerse, sentía cómo el ajeno ejercía fuerza hacia el lado izquierdo y se la llevaba con él, dejándola esta vez encima. Abrió los ojos con curiosidad y sorpresa y los posó sobre el ajeno mientras el beso se detenía.
Sus caricias le reconfortaban y gustaban, eran sensaciones nuevas y para nada desagradables, se sorprendía por la forma en la que se dejaba llevar por él, y aun que se sentía avergonzada por dejarse llevar así, no se arrepentía y sabía que si la situación se repetía, ella volvería a responder una vez más por suerte o desgracia. No pudo mirarle, por ello apartó el mirar una vez le hubiera escuchado.
-Tiene usted mucha labia Vincent... podría tener a todas las señoritas que quisiera y que no le ocultarían la voz-Musitó casi burlándose de sí misma por lo de la voz, aún así, el echo de imaginar que él hacía lo mismo con las demás, no pudo evitar sentir celos a pesar de no saber bien bien que eran y qué los provocaba. Sólo podía sentir pinchazos en lo que parecía el corazón además de tener una leve adrenalina violenta recorriéndole el cuerpo. Se levantó de él sentándose entre las piernas ajenas, observando el pedido, poniendo atención finalmente a su copa. Sonrió entrecerrando los ojos.-Mi helado se derrite-Agradeció tenerlo, ya que ahora gracias a eso, tenía la excusa de poder apartarse y volver a la mesa, mirándole con cierta vergüenza y en silencios, esta vez, silencios que gritaban sentimientos que sus labios no se atrevían a pronunciar. Entre ellos, el leve sentimiento de celo que el ajeno le había despertado por la joven pensar que lo que hacía con ella, lo hacía también con las demás. A pesar de no estar segura de ello al cien por cien, se sintió una más. Algo que comenzaba a comerla por dentro hasta el punto de hacerla sentar de la forma en la que estaba, con el codo apoyado sobre la mesa y su rostro sobre su mano.-Ven conmigo...-Musitó bajito, mirándole de reojo, esperando a que se acercara a ella para que pudiera a tomar su helado, no quería hacerlo sin él en la mesa.-Por favor...-Añadió a continuación en espera de una reacción.
Sus caricias le reconfortaban y gustaban, eran sensaciones nuevas y para nada desagradables, se sorprendía por la forma en la que se dejaba llevar por él, y aun que se sentía avergonzada por dejarse llevar así, no se arrepentía y sabía que si la situación se repetía, ella volvería a responder una vez más por suerte o desgracia. No pudo mirarle, por ello apartó el mirar una vez le hubiera escuchado.
-Tiene usted mucha labia Vincent... podría tener a todas las señoritas que quisiera y que no le ocultarían la voz-Musitó casi burlándose de sí misma por lo de la voz, aún así, el echo de imaginar que él hacía lo mismo con las demás, no pudo evitar sentir celos a pesar de no saber bien bien que eran y qué los provocaba. Sólo podía sentir pinchazos en lo que parecía el corazón además de tener una leve adrenalina violenta recorriéndole el cuerpo. Se levantó de él sentándose entre las piernas ajenas, observando el pedido, poniendo atención finalmente a su copa. Sonrió entrecerrando los ojos.-Mi helado se derrite-Agradeció tenerlo, ya que ahora gracias a eso, tenía la excusa de poder apartarse y volver a la mesa, mirándole con cierta vergüenza y en silencios, esta vez, silencios que gritaban sentimientos que sus labios no se atrevían a pronunciar. Entre ellos, el leve sentimiento de celo que el ajeno le había despertado por la joven pensar que lo que hacía con ella, lo hacía también con las demás. A pesar de no estar segura de ello al cien por cien, se sintió una más. Algo que comenzaba a comerla por dentro hasta el punto de hacerla sentar de la forma en la que estaba, con el codo apoyado sobre la mesa y su rostro sobre su mano.-Ven conmigo...-Musitó bajito, mirándole de reojo, esperando a que se acercara a ella para que pudiera a tomar su helado, no quería hacerlo sin él en la mesa.-Por favor...-Añadió a continuación en espera de una reacción.

Amy Walker- Noble

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Fecha de inscripción: 19/08/2011
Re: No te fíes de quien te sonría [Priv.]
En la mente del joven, infinitas imágenes de ellos dos juntos besándose pasaban una y otra vez, a gran velocidad. En aquellos instantes en que ambos se miraron, aquellos instantes en que ninguna palabra era necesaria, en su interior un gran amor surgía arremolinándose con el deseo de la lujuria. Ciertamente, el solo mirarla le hacía sonrojar. Semejante rostro, tan dulce y tierno, le derretían el corazón. En otro momento se hubiera sentido completamente alarmado ante este naciente sentimiento, pero ahora estaba tan embriagado que ya nada le importaba. Sin embargo, las palabras de la chica serían el equivalente a un valde de agua helada, trayéndolo de aquel mundo de fantasías.
Tiraba la cabeza para atrás, mientras cerraba los ojos y se mordía el labio inferior, lamentándose por las palabras que acababan de salir de la boca de Amy. Naturalmente, el sentido detrás de su frase era claro; no podría volver a sentir sus sensuales labios hasta que no arreglara la situación. Al escuchar la petición de Amy se levantó lentamente, hasta sentarse en donde estaba y, con un rápido movimiento, acercarse sutilmente hasta ella, aun sin decir palabra alguna. No sabía bien si era buena idea junto a ella luego de sus reprimiendas, pero a fin de cuentas su postre se encontraba del mismo lado de la mesa. Todavía sin dirigirle la palabra, en un silencio un tanto incómodo, miró el dulce alimento y colocando su mano sobre él, susurró:
-Sabes... Como embajador estoy acostumbrado a usar la labia para poder relacionarme con las personas. En un ambiente tan hostil, sólo el más estafador puede salir victorioso, y más cuando la presión es tanta, siendo los intereses de los países los que están en juego...
Aun tenía el panecillo en su mano y la vista enfocada en la mesa. En su interior, le era difícil hablar de una forma tan honesta además de no estar acostumbrado a hablar de su trabajo con otras personas.
-Puede que quizá no me creas... -esta vez, antes de continuar, subió su cabeza, girándola para encontrar sus orbes con los suyos- Pero lo que te voy a decir es verdad, y no es ninguna labia... -dejó su postre en la mesa y se acercó un poco más a ella- Lo admito, hubo mujeres en mi vida. -reconoció bajando un poco la mirada, avergonzado- Sin embargo, no eres como las demás, Amy... Siento que... Desde la primera vez que te vi noté algo en ti que... que me llamó la atención. -trataba de explicarse lo mejor posible, de explayar aquellos profundos sentimientos que no había sentido hasta ahora.
-No encuentro las palabras indicadas para decirlo, pero en toda mi vida no me había sentido tan... contento de estar con alguien. Tú eres diferente, eres dulce, divertita, tierna... sincera. Toda mi vida tuve que vivir en una mentira, hacer sonrisas carentes de emociones para sobevivir y ahora que te conocí hace apenas unas horas, no puedo sacarte de mi cabeza, ni dejar de pensar en besarte aquellos sensuales labios que tienes... -al decir esa frase, aun sonrojado, trató de llevar su diestra hacia su mejilla, para que lo mirase, acercando un poco más su rostro- No tienes por qué envidiar a ninguna mujer, porque siento que solo voy a quererte a ti...
Tiraba la cabeza para atrás, mientras cerraba los ojos y se mordía el labio inferior, lamentándose por las palabras que acababan de salir de la boca de Amy. Naturalmente, el sentido detrás de su frase era claro; no podría volver a sentir sus sensuales labios hasta que no arreglara la situación. Al escuchar la petición de Amy se levantó lentamente, hasta sentarse en donde estaba y, con un rápido movimiento, acercarse sutilmente hasta ella, aun sin decir palabra alguna. No sabía bien si era buena idea junto a ella luego de sus reprimiendas, pero a fin de cuentas su postre se encontraba del mismo lado de la mesa. Todavía sin dirigirle la palabra, en un silencio un tanto incómodo, miró el dulce alimento y colocando su mano sobre él, susurró:
-Sabes... Como embajador estoy acostumbrado a usar la labia para poder relacionarme con las personas. En un ambiente tan hostil, sólo el más estafador puede salir victorioso, y más cuando la presión es tanta, siendo los intereses de los países los que están en juego...
Aun tenía el panecillo en su mano y la vista enfocada en la mesa. En su interior, le era difícil hablar de una forma tan honesta además de no estar acostumbrado a hablar de su trabajo con otras personas.
-Puede que quizá no me creas... -esta vez, antes de continuar, subió su cabeza, girándola para encontrar sus orbes con los suyos- Pero lo que te voy a decir es verdad, y no es ninguna labia... -dejó su postre en la mesa y se acercó un poco más a ella- Lo admito, hubo mujeres en mi vida. -reconoció bajando un poco la mirada, avergonzado- Sin embargo, no eres como las demás, Amy... Siento que... Desde la primera vez que te vi noté algo en ti que... que me llamó la atención. -trataba de explicarse lo mejor posible, de explayar aquellos profundos sentimientos que no había sentido hasta ahora.
-No encuentro las palabras indicadas para decirlo, pero en toda mi vida no me había sentido tan... contento de estar con alguien. Tú eres diferente, eres dulce, divertita, tierna... sincera. Toda mi vida tuve que vivir en una mentira, hacer sonrisas carentes de emociones para sobevivir y ahora que te conocí hace apenas unas horas, no puedo sacarte de mi cabeza, ni dejar de pensar en besarte aquellos sensuales labios que tienes... -al decir esa frase, aun sonrojado, trató de llevar su diestra hacia su mejilla, para que lo mirase, acercando un poco más su rostro- No tienes por qué envidiar a ninguna mujer, porque siento que solo voy a quererte a ti...

Vincent- Noble

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Fecha de inscripción: 27/07/2011
Edad: 18
Localización: Como persona, en donde esté mi cuerpo, como influencia, en todas partes.
Re: No te fíes de quien te sonría [Priv.]
¿Realmente era posible todo lo que estaba ocurriendo? Los sentimientos, las miradas, las acciones... todo ocurría de una forma tan rápida y avanzada que realmente era difícil de saber en qué acabarían en los próximos cinco minutos.
Esperó paciente a que se acercara, agachando el mirar a medida el estaba cerca para así agarrar su copa de lado con cierta fuerza ante sus nervios descontrolados. Sus dedos temblaban con delicadeza por la forma en la que se apretaban contra el frío cristal de la copa. Tragó saliva y no consiguió musitar palabra, dejando que aquel incómodo silencio se apoderara de la situación hasta que él rompía el silencio.
Subió su mirar y lo posó en el ajeno de forma fija, con todos sus sentidos atentos a él.
Ninguna palabra del ajeno le pasaba desapercibida. Engullía y absorbía todo lo que él decía cómo si se tratara de una esponja. Realmente, todo lo que él decía le interesaba, más que nada porqué sabía que cómo las veces anteriores, le decía la verdad. Entrecerró los ojos y le miró con cierta preocupación, le asustaba el hecho de que tuviera que comportarse así para poder estar en ese mundo. Agachó la cabeza, no pudiendo evitar sentirse culpable de tirarle algo cómo eso en cara... pero claro, ¿qué podría saber ella?
Volvió a subir el mirar una vez, esta vez para encontrar las orbes ajenas, haciendo que su atención volviera a estar una vez más a disposición ajena, al menos hasta que él dejó el postre para acercarse a ella, haciendo que mirara por unos segundos el postre y finalmente, volviera a subir el mirar y así, escuchar todo lo que el chico le tenía que acabar de decir; frunciendo el ceño inevitablemente al escuchar que había estado con otras mujeres, ¿¡De veras que esa era su forma de solucionar las cosas!? ¡Que a la joven le parta un rayo! Volteó la cabeza poniendo un leve puchero, una forma de mostrar los celos que la pequeña sentía y que no podía evitar. A pesar de que la rabieta se le pasó rápido, su rubor se encargó de ello cuando ella pudo escuchar sus siguientes palabras, haciendo que volteara el rostro a mirarle con cierta sorpresa inevitablemente agradable, cosa que hizo que volviera a agachar el mirar, subiéndolo una vez más pero al sentir la mano ajena sobre su mejilla.
Pudo aguantarle el mirar unos segundos, poco después, s vio obligada a alejarlo.-Vi-Vincent... no me diga esas cosas...-Temía creerle. No; ya le creía. Lo que temía es que estuviera mintiéndole y que estuviera utilizando su labia para hacerle el efecto que ya le había hecho. Pero la verdad, se sentía tan bien que se renegaba a que eso fuera mentira y que estuviera jugando con ella.
Subió su mano y la posó sobre la mano ajena que tenía sobre su rostro, agarrándola para acariciarla con suavidad, aún sin atreverse a mirarle.
-Usted... ¿se había metido en algún problema esta mañana a causa de eso?-Se refería al principio de todo, a cómo se había conocido y al porqué ahora que estaban así. No quiso tocar más el segundo tema, se sentía avergonzada y le gustaba demasiado cómo para querer acostumbrarse a algo así.
Esperó paciente a que se acercara, agachando el mirar a medida el estaba cerca para así agarrar su copa de lado con cierta fuerza ante sus nervios descontrolados. Sus dedos temblaban con delicadeza por la forma en la que se apretaban contra el frío cristal de la copa. Tragó saliva y no consiguió musitar palabra, dejando que aquel incómodo silencio se apoderara de la situación hasta que él rompía el silencio.
Subió su mirar y lo posó en el ajeno de forma fija, con todos sus sentidos atentos a él.
Ninguna palabra del ajeno le pasaba desapercibida. Engullía y absorbía todo lo que él decía cómo si se tratara de una esponja. Realmente, todo lo que él decía le interesaba, más que nada porqué sabía que cómo las veces anteriores, le decía la verdad. Entrecerró los ojos y le miró con cierta preocupación, le asustaba el hecho de que tuviera que comportarse así para poder estar en ese mundo. Agachó la cabeza, no pudiendo evitar sentirse culpable de tirarle algo cómo eso en cara... pero claro, ¿qué podría saber ella?
Volvió a subir el mirar una vez, esta vez para encontrar las orbes ajenas, haciendo que su atención volviera a estar una vez más a disposición ajena, al menos hasta que él dejó el postre para acercarse a ella, haciendo que mirara por unos segundos el postre y finalmente, volviera a subir el mirar y así, escuchar todo lo que el chico le tenía que acabar de decir; frunciendo el ceño inevitablemente al escuchar que había estado con otras mujeres, ¿¡De veras que esa era su forma de solucionar las cosas!? ¡Que a la joven le parta un rayo! Volteó la cabeza poniendo un leve puchero, una forma de mostrar los celos que la pequeña sentía y que no podía evitar. A pesar de que la rabieta se le pasó rápido, su rubor se encargó de ello cuando ella pudo escuchar sus siguientes palabras, haciendo que volteara el rostro a mirarle con cierta sorpresa inevitablemente agradable, cosa que hizo que volviera a agachar el mirar, subiéndolo una vez más pero al sentir la mano ajena sobre su mejilla.
Pudo aguantarle el mirar unos segundos, poco después, s vio obligada a alejarlo.-Vi-Vincent... no me diga esas cosas...-Temía creerle. No; ya le creía. Lo que temía es que estuviera mintiéndole y que estuviera utilizando su labia para hacerle el efecto que ya le había hecho. Pero la verdad, se sentía tan bien que se renegaba a que eso fuera mentira y que estuviera jugando con ella.
Subió su mano y la posó sobre la mano ajena que tenía sobre su rostro, agarrándola para acariciarla con suavidad, aún sin atreverse a mirarle.
-Usted... ¿se había metido en algún problema esta mañana a causa de eso?-Se refería al principio de todo, a cómo se había conocido y al porqué ahora que estaban así. No quiso tocar más el segundo tema, se sentía avergonzada y le gustaba demasiado cómo para querer acostumbrarse a algo así.

Amy Walker- Noble

- Mensajes: 20
Fecha de inscripción: 19/08/2011
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